El Instituto

Desde que se convirtió en el primer brasileño campeón del Circuito Mundial de Surf, Gabriel Medina pasó a ser admirado por innumerables fans alrededor del mundo. En la Playa de Maresias, donde creció y aún vive, desde niño Medina fue motivo de orgullo y ejemplo para la comunidad por sus importantes logros. Aunque todavía no tenía un proyecto concreto en mente el surfista y su familia siempre buscaron ayudar a los niños de la región e incentivaron el crecimiento de esta modalidad deportiva en la costa del Estado de São Paulo.

Ideado a partir de una aspiración del más conocido surfista brasileño y su familia, el Instituto Gabriel Medina (IMG) tiene como reto la formación de nuevos talentos para el surf, nuevos campeones en las olas, usando el ejemplo del ídolo. Con los atletas seleccionados tras el Circuito Medina/ASM de Surf, la institución ofrece a los niños, de forma gratuita, la misma estructura de entrenamientos usada por Gabriel Medina, además de clases de idiomas y de informática, con el objetivo de prepararlos para sus trayectorias futuras.

La familia Medina cree que el deporte es una herramienta social importante, pues exige disciplina, que será fundamental para la educación independientemente de la profesión que los niños elijan más adelante. El primero de su clase en el mundo, el IGM tiene como objetivo ser referencia en Brasil y hasta en el mundo por  su estructura.

La estructura

Los participantes tienen entrenamientos con profesores cualificados, equipos a disposición, gimnasio completo, piscina y hasta una cama elástica para entrenamientos de maniobras aéreas. Otro destaque es la estructura de árbitros en la playa, para la simulación de las competencias de surf.

El proyecto también cuenta con un auditorio para clases de idiomas y conferencias socioeducativas. También hay el Tech Lab, creado en colaboración con Microsoft, donde los niños aprenden a editar sus propios vídeos, grabados en sus prácticas en las olas. Además de acompañamiento médico, parte del trabajo de promoción de la salud, el IGM también contará acciones de salud odontológica – preventivas y de tratamiento.

Siguiendo la propuesta de educar a través del deporte, la única exigencia para ingresar al proyecto es la comprobación de la frecuencia escolar.

La sede del Instituto está estratégicamente ubicada en la Playa de Maresias, frente al mar, exactamente donde Charles Saldanha, padre de Gabriel, lo enseñó a surfear. En el proyecto, Charles actuará como orientador general, trayendo toda su experiencia vivida con Gabriel y garantizando que la misma metodología sea aplicada a los jóvenes. “Vamos a tratar de hacer nuestro mejor trabajo para que los niños puedan dar su máximo”, dijo Charlão Medina, como es más conocido.

Gabriel dijo que, siempre que sea posible, estará próximo al Instituto, transmitiendo su experiencia y hasta entrenando con los niños. “Estos niños tendrán todo que necesiten. Y este proyecto me da mucha fuerza. De ahora en adelante, no solamente voy a representar mi ciudad, mi país, mi familia, representaré a ellos también”, comentó Gabriel, refiriéndose a los atletas del IGM.

Todos los días, los participantes tienen clases prácticas y teóricas de surf, participan de otras actividades para desarrollo de sus habilidades y técnicas, además de hacer sus comidas en la sede del Instituto. Las actividades suceden de lunes a viernes, en dos períodos (matutino y vespertino), permitiendo que los 38 participantes también mantengan la frecuencia en la escuela. También hay entrenamientos especiales los fines de semana, con simulación de competencias.

Los fines de semana, el Instituto también promueve acciones sociales para a las familias de sus alumnos, con cursos de manicura, maquillaje y peluquería (con duración de tres meses cada uno), además de reuniones mensuales con los padres y fiestas en fechas conmemorativas.

Por medio del entrenamiento de surf de manera lúdica, incentiva  la permanencia de los jóvenes en la escuela y contribuye  al desarrollo social e intelectual de los individuos, el IGM quiere mostrar a los participantes que, además de la formación de un atleta, hay la formación del ciudadano en todos sus aspectos (social, educacional y deportivo).

Queremos que los jóvenes conozcan los innumerables beneficios que el deporte puede traer a sus vidas, enseñándoles disciplina, trabajo en equipo, respeto a la jerarquía, lidiar con victorias y derrotas, trazar metas, alcanzar los sueños, vencer obstáculos, entre otras cosas presentes en la rutina de todo ciudadano.

Además, son notorios los beneficios generados por la práctica regular de la actividad física, sea por la salud física o por la creación de valores morales, así como el descubrimiento y desarrollo de jóvenes promesas para el deporte.  El trabajo está apenas empezando.